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15 de agosto en Sevilla: la procesión de la Virgen de los Reyes

Si visitas Sevilla en agosto, el día 15 merece un plan especial. Mientras el resto de España disfruta del festivo, miles de sevillanos llevan horas en la calle. La razón es la procesión de la Virgen de los Reyes, patrona de la ciudad, que sale de la Catedral antes de que el sol apriete y convierte la mañana del 15 de agosto en uno de los momentos más singulares del calendario festivo sevillano.

¿Quién es la Virgen de los Reyes?

Para entender por qué esta procesión genera tanta devoción, hay que conocer la historia de la imagen. La Virgen de los Reyes lleva en Sevilla desde el siglo XIII, cuando Fernando III el Santo conquistó la ciudad en 1248. La tradición más extendida la presenta como un regalo del rey francés Luis IX a su primo Fernando, un gesto de fraternidad entre dos monarcas cristianos que dio nombre a la imagen: Nuestra Señora de los Reyes.

La leyenda local, sin embargo, tiene su propia versión. Según la tradición sevillana, la imagen de la Virgen de los reyes fue tallada milagrosamente por ángeles disfrazados de escultores, que desaparecieron dejando la obra terminada cuando Fernando III entró a inspeccionar el trabajo.

virgen de los reyes de sevilla

Lo que la historia sí documenta es que Fernando III entró en Sevilla el 22 de diciembre de 1248 con la imagen de la Virgen de los Reyes en un carro triunfal al frente de la comitiva, y que quedó tan unido a ella que pidió expresamente ser enterrado a sus pies. Su hijo Alfonso X el Sabio cumplió ese deseo construyendo la Capilla Real de la Catedral. Hoy, la urna de plata con el cuerpo incorrupto de San Fernando sigue en ese mismo lugar, exactamente donde él lo pidió.

Con los siglos, la devoción a la Virgen de los Reyes fue creciendo. En 1904 fue la primera imagen mariana de Andalucía en recibir coronación canónica. En 1939 se le concedieron honores militares de Capitán General. Y en 1946 fue proclamada patrona oficial de la Archidiócesis de Sevilla.

Por qué la procesión sale temprano

Sevilla en agosto puede superar los 40 grados durante el día. Sacar una procesión bajo el sol de mediodía sería un problema práctico que la ciudad resolvió hace siglos con una solución sencilla: madrugar.

La salida está fijada a las 8:00 de la mañana, pero los preparativos arrancan mucho antes. Desde las 5:30 se celebran eucaristías en la Catedral para quienes llegan de otras localidades o simplemente no quieren perderse nada. A las 7:30 arranca la parte procesional con los niños carráncanos de la Sacramental del Sagrario. Y a las 8:00 en punto sale la Virgen de los Reyes por la Puerta de los Palos bajo su palio de tumbilla.

Para entonces, las calles del entorno ya llevan horas ocupadas. Los sevillanos tienen tradición de colocarse pronto y ese madrugón colectivo es parte del ritual tanto como la procesión en sí.

El recorrido y el ambiente

El itinerario es breve y concentrado: la Virgen de los Reyes recorre el perímetro de la Catedral pasando por la Plaza de la Virgen de los Reyes, la calle Alemanes, la Avenida de la Constitución y la Plaza del Triunfo, para volver al punto de partida. Todo acaba antes de las 9:30, cuando empieza la Misa Estacional presidida por el Arzobispo de Sevilla.

La brevedad del recorrido no le resta intensidad. El acompañamiento de la Banda Municipal y la Banda Militar, el olor a incienso, el repique de campanas y la presencia de autoridades civiles, militares y eclesiásticas crean una atmósfera que mezcla solemnidad e intimidad de una forma difícil de encontrar en otras celebraciones de la ciudad.

Después de la misa, la costumbre sevillana es desayunar en los bares de la Avenida de la Constitución y el Arenal. Es una tradición tan consolidada como la procesión misma.

procesión de la virgen de los reyes en Sevilla el 15 de agosto

Dónde situarse para verla

Plaza de la Virgen de los Reyes: Es el punto donde sale y entra la imagen. El ambiente aquí es el más cargado de emoción, pero también el más concurrido. Hay que llegar bien antes de las 7:30.

Avenida de la Constitución: Más espacio, mejor visibilidad y algo menos de aglomeración. Es el punto más recomendable para quien no quiere llegar con mucha antelación.

Plaza del Triunfo: El momento en que la Virgen pasa frente a la fachada del Alcázar y la Catedral es uno de los más fotogénicos del recorrido.

La procesión discurre por la calle y es completamente gratuita.

Los cultos previos: novena y besamanos

La festividad no llega sola. Desde principios de agosto, la Catedral organiza una serie de actos que permiten acercarse a la imagen de forma más tranquila:

Novena: Del 6 al 14 de agosto, dos veces al día, a las 8:00 y a las 20:00 horas.

Besamanos: Los días 4, 5, 20 y 21 de agosto, con horarios de mañana y tarde. Permiten venerar la imagen de cerca en un ambiente íntimo.

Octava: Del 16 al 22 de agosto, con cultos diarios en el trascoro de la Catedral.

Una alternativa: la Asunción en Cantillana

Quienes quieran vivir la festividad de la Asunción con un ambiente más nocturno pueden desplazarse a Cantillana, a unos 35 kilómetros de Sevilla. La fiesta está declarada de Interés Turístico de Andalucía desde 2008. La Virgen de la Asunción Gloriosa sale en procesión a las 21:00 y el momento culminante llega a medianoche, cuando los fieles entonan el Himno Asuncionista bajo una lluvia de pétalos y fuegos artificiales. Una experiencia muy diferente a la de Sevilla capital pero que merece la pena si tienes la oportunidad.

Cómo aprovechar el resto del día

Después de la procesión de la Virgen de los Reyes y el desayuno en el Arenal, el día todavía es largo. El 15 de agosto es festivo, los monumentos principales tienen horarios especiales y el centro histórico tiene un ambiente tranquilo y diferente al de los días de mayor turismo.

Desde Intursafe, te recomendamos aprovechar la mañana para recorrer el barrio de Santa Cruz o visitar la zona de la Catedral sin las aglomeraciones habituales. Y si quieres organizar el resto de tu estancia en Sevilla, nuestros Packs de Actividades combinan las mejores experiencias de la ciudad con descuento, para que no tengas que preocuparte de nada y puedas centrarte en disfrutar.